miércoles, 8 de enero de 2014

Análisis de 'Sherlock: The Sign of Three' (El Signo de los Tres) [Contiene spoilers]

Tras el final del capítulo anterior, donde Sherlock acababa colocándose su gorra de doble visera y saliendo a la calle para ser fotografiado por la prensa, muchos pensamos que, a partir de ese momento, todo volvería a ser más o menos como antes y este nuevo episodio sería ya un nuevo caso al estilo de los de las dos temporadas anteriores. Nada más lejos de la realidad. El tono humorístico-cómico de auto-parodia que tan presente estuvo en el primer episodio se dispara en este capítulo hasta llegar a niveles extremos. Y se nos deja ya claro desde la propia secuencia anterior a los títulos de crédito (por cierto, otra costumbre heredada de 007). Después de dos años tratando de capturar sin ningún éxito a la "Banda de los Water" (curioso apellido el de la familia de delincuentes) el inspector Lestrade logra arrinconarlos pero, en dicho momento, recibe una petición de ayuda urgente procedente de Sherlock en Baker Street. Lestrade abandona, de manera inexplicable para todos, la captura de la banda para desplazarse urgentemente a Baker Street con apoyo aéreo, terrestre, etc... Todo para descubrir, al llegar a Baker Street, que el gran problema de Sherlock no es otro que el de tener que preparar el discurso de padrino ("best man") de la boda de Watson!!!!



Continua el capítulo con una escena entre Sherlock y la señora Hudson donde esta le remarca la importancia del matrimonio y cómo este cambia la vida a las personas. Curioso que eso venga de una mujer cuyo marido acabó siendo un delincuente internacional que acabó condenado a muerte (gracias a Sherlock). Sherlock nota el vacío en la silla de Watson y se dirige a preparar su traje de boda. Mientras tanto, pasamos a una escena de mayor seriedad. El mayor Sholto, un hombre marcado por grandes cicatrices de quemaduras, prepara su uniforme militar de gala para acudir a la boda. El mayor Sholto, esta vez, no está vinculado a Mary como en los relatos de Doyle, sino que es un gran amigo de Watson. Como descubriremos después, Sholto es un personaje odiado por multitud de personas, pues perdió a un regimiento de jóvenes soldados en una operación liderada por él. Desde entonces, vive aislado del mundo, incapaz de soportar la presión y la rabia de los familiares de los soldados. Por un momento parece que el capítulo va a recuperar el tono serio de las temporadas anteriores, pero nada más lejos de la realidad.

De ahí saltamos directamente a la boda, concretamente a la salida de la iglesia. Vemos las celebraciones típicas de cualquier boda y a Sherlock emparejado con la dama de honor, la cual primero se lamenta de que Sherlock sea inmune a sus encantos, pero luego ve en sus habilidades de deducción una oportunidad genial para poder buscar pareja con su ayuda.



Y pasamos al banquete, donde descubriremos que Sherlock ha estado trabajando en los preparativos de boda, asegurándose de que todo sale sobre ruedas. Para ello, no ha dudado en cantarle las cuarenta al escolta, que fue un antiguo novio de Mary y del que Sherlock deduce que aún sigue enamorado de ella (la conclusión de la conversación no tiene desperdicio, con lo de 'sociópata altamente funcional... con tu número'). También ha estado preparando a Archie, el niño encargado de las arras, pero como se aburrían se pasaron la tarde viendo fotos de crímenes. Sherlock le ha prometido una colección de fotos de decapitaciones.

Sherlock recibe una llamada de Mycroft que, por supuesto, para remarcar aún más su asocialidad no ha acudido a la boda. Mycroft le insiste a Sherlock en que no debe involucrarse y le recuerda algo relativo a Barbarroja. ¿Tendrá que ver con el deseo infantil de Sherlock de ser pirata? Es uno de los grandes misterios de este episodio. En cualquier caso, como ya se hiciera en el primer episodio, se nos trata de insistir en la idea de que Mycroft y Sherlock no son tan similares, de que Sherlock aún tiene amigos mientras que Mycroft no. Por eso uno llega a ser el padrino de alguien como Watson mientras que el otro ni siquiera acude a la boda.

Llega el momento del discurso, que durará casi todo el capítulo y donde, como era de esperar, Sherlock comienza metiendo la pata seriamente. Tan de esperar, que en flashback se nos muestran las cómicas situaciones que se producen cuando la Señora Hudson se entera (estallando en carcajadas) o cuando la propia Molly lo comenta con Lestrade mientras sujeta un cubo con un cerebro humano. Incapaz de continuar, Sherlock decide ponerse a leer los telegramas de los invitados que no han podido asistir. Entre ellos el de Stamford, el amigo que los presentó, y, mucho ojo, el de un tal C.A.M., que después de mandarle achuchones a Mary acaba el telegrama deseando que su familia pudiera ver la boda. Y este dato, que para muchos pasó desapercibido, es probablemente uno de los más importantes del capítulo, ya que las iniciales C.A.M. se corresponden perfectamente con las del malvado Charles August Magnussen, que ya apareció en el primer episodio y que pareció ser el responsable de que estuviesen a punto de quemar a Watson. La cara de Mary cuando Sherlock lee sus iniciales no deja lugar a dudas. ¿Quién este Charles August Magnussen y cual es su relación concreta con Mary? ¿La alusión a su familia, Mary es huérfana, tendrá que ver con que él los mató? Mucho me temo que lo descubriremos con creces en el tercer y último episodio de esta temporada.



Tras este momento agridulce del que no se percata ni el propio Sherlock volvemos a la comedia con el momento en que Watson le dice a Sherlock que lo ha elegido como padrino. La reacción (o no-reacción) mientras sujeta una taza de te con un ojo humano dentro no tiene desperdicio. Y es justo después de este flashback, uno de los mejores momentos del episodio, cuando los guionistas explotan al máximo el supuesto 'aspergen' de Sherlock para que, por fin, sepa expresarse a su manera y demuestre, con su forma de explicarse, el amor que realmente siente por todos y, en especial, por su gran amigo John Watson. Ese momento de "No soy capaz de entender la felicidad ni aunque la tenga enfrente, así que si no me enteré de que me estaba pidiendo ser el padrino fue porque nunca esperé ser el mejor amigo de nadie" no tiene desperdicio y, sin duda alguna, será uno de los puntos claves de la serie. Porque si algo tiene de interés especial este episodio para cualquier "sherlockiano" es que Moffat y Gattis están tratando de rellenar un vacío existente en el canon. Todos los que han leído los relatos saben que Watson se casa con Mary, de igual modo que se deduce que dicho matrimonio se extingue posteriormente (por motivos que desconocemos). Y eso es lo que Moffat y Gattis quieren contarnos en este episodio y, muy probablemente en el siguiente.

Tras un emocionante abrazo entre Holmes y Watson, Sherlock comienza a distraer al personal comentando algunos de sus casos más recientes. Todos ellos aparecerían tras la emisión del episodio en el blog de watson: http://www.johnwatsonblog.co.uk/ . 'The Poison Giant' (el que más similitudes tiene con el relato original de 'El Signo de los Cuatro', con enano disparando dardos inluído), 'El Cliente Hueco', 'El Elefante en la habitación', 'El Guardia Ensangrentado' o el 'Hombre Efímero', siendo estos dos últimos los realmente importantes en el episodio.



El caso de 'El Guardia Ensangrentado' comienza cuando la propia Mary le insiste a Watson que debe buscarle un caso a Sherlock, para que vea que su boda no va a hacer que las cosas cambien (como le había dicho la señora Hudson). Así que Watson le hace creer que quiere quitarse de encima los preparativos de la boda y lo lleva a investigar uno de los casos que han recibido por correo: el de un joven guardia real que se siente intimidado por un extraño que lo acosa diariamente y le hace fotos. Como tienen que esperar a que este termine su turno, ambos se sientan en un banco a esperar, momento que Watson usa para sincerarse con Sherlock e insistirle en que nada va a cambiar, además de hablarle sobre la tragedia de Sholto. Pero, sin que se de cuenta, Sherlock no ha podido esperar y se ha colado disfrazado dentro del cuartel. Watson acude también. Para sorpresa de ambos, el joven guarda aparece apuñalado dentro de una ducha con la puerta cerrada por dentro y sin que ningún arma ni objeto punzante aparezca dentro de esta. Sherlock pregunta a varios invitados a la boda cómo puede haberse cometido el crimen, siendo la más curiosa la respuesta de Lestrade, que piensa que puede haber recibido algún tipo de disparo desde una rejilla o hueco en el techo, de manera similar a como ocurre en 'El Signo de los Cuatro'. Sin embargo, Sherlock descarta dicha solución inmediatamente, lo cual no deja de ser sintomático de lo que muchos ven en este episodio: un alejamiento demasiado peligroso del canon. Tras reconocer que él mismo aún no tiene una solución llegamos a uno de los momentos más polémicos del episodio: la 'borrachera' de Sherlock.

Tras volver a cuestionar a Molly por estar saliendo con Tom y recibir la respuesta poco discreta de 'estamos teniendo mucho sexo', Holmes le pide ayuda a esta para calcular la cantidad de alcohol ideal que pueden ingerir él y Watson. Mientras que Holmes se toma la salida con Watson como un experimento, Watson logra emborracharlo acabando ambos completamente beodos. Los vemos tirados en las escaleras del 221b cuando la Señora Hudson sale... ¡a tirar la basura! Y es que, según ella, la aventura no les ha durado ni dos horas. Ambos se ponen a jugar a adivinar personajes, en uno de los mejores momentos interpretativos de toda la serie. Watson es Madonna y Sherlock es él mismo. Sherlock piensa que él es Watson y sobre Watson... reconoce que no sabe quién es Madonna, que lo ha cogido de un periódico. En pleno juego aparece una enfermera con un caso. La pobre tuvo una cita con un... ¡fantasma! Un hombre que la llevó a su casa y que después nunca la volvió a llamar. Cuando fue a su casa a buscarlo descubrió que había muerto una semana antes de quedar con ella. Con una cogorza impresionante, ambos la acompañan al piso para llegar al momento más sangrante de toda la serie: Holmes vomitando sobre la moqueta. ¿Se imaginan a Peter Cushing o Jeremy Brett en semejante situación? Sin duda alguna, uno de los momentos más complicados de digerir, valga la redundancia. Al final, ambos acaban en una celda de la que los tiene que sacar Lestrade.



A continuación viene otra escena que a primera vista puede parecer otra escena más de comedia, pero una vez que se reflexiona puede tener su significado. Watson acude al 221b donde la señora Hudson le da de comer y le cuenta la historia de cuando descubrió que su marido estaba a cargo de un cártel de droga... ¿Tendrá algo que ver con lo que hay detrás de Mary y CAM? ¿No es curioso que Mary supiera descifrar tan rápidamente los mensajes que recibió de este cuando Watson estaba a punto de ser pasto de las llamas? ¿Será Mary un personaje oscuro, una Vesper Lynd? Recordemos que las referencias a 007 fueron más que constantes en el primer episodio. En contra de este argumento: la serie ya tiene un personaje de ese estilo, y se llama Irene Adler. ¿Podría Mary ser la Irene de John? Recordemos la frase de James Bond en la maravillosa novela 'Casino Royale' cuando muere Vesper Lynd, la que había sido su gran amor: 'The bitch is dead'... Por otro lado, si nos vamos a los paralelismos con 007 a mi, por ejemplo, la boda me trajo sensaciones de deja-vu de otra boda famosa: la de 007 con Tracy en '007 al Servicio Secreto de Su Majestad' (no se por qué, la señora Hudson me recordaba una y otra vez a Moneypenny). Y, bueno, ahí está lo que pasa minutos después de acabar la boda. Y este capítulo termina incluso sin que haya terminado siquiera el banquete... Pero volveremos a eso más adelante.


Llegamos a uno de los mejores momentos del episodio. Sherlock vuelve a montar su 'Mind Palace' con montones de mujeres que afirman haber vivido la misma experiencia que la enfermera. Aunque, en el mundo real, está conectado a ellas a través de múltiples chats de internet, Sherlock las visualiza como si estuvieran dentro de una especie de tribunal o parlamento. Y es aquí cuando los cameos de dos personajes se convierten en especialmente significativos: Mycroft e Irene. Pero antes de eso, y siguiendo la deducción de Sherlock llegamos a otro guiño sherlockiano: el del segundo nombre de Watson. Y es que Doyle no dejó claro cual era el significado de la 'H' y, lo que es más, en un relato Mary llegó a llamar a Watson como 'James'. De ahí que muchos piensen que se debe a que se refería a este segundo nombre, que podía ser Hamish, la forma inglesa de decir Sheumais, la forma vocativa de dicho nombre en gaélico escocés. Y Moffat y Gatiss, que son dos frikis de Sherlock Holmes (y de 007, y de 'Doctor Who' y de 'Star Trek' y de muchas cosas más) no dudan en montar una escena cómica con la forma en la que Sherlock descubre el nombre y cómo este termina estando en las invitaciones de boda. Sin embargo, la deducción que Holmes realiza a continuación gracias a darse cuenta de que el nombre estaba en las invitaciones de boda (con el cameo en su cabeza de Mycroft) es otro de los momentos negativos del episodio. Simplemente porque la enfermera pronunció dicho apellido, Holmes deduce que este 'hombre efímero' se encuentra en el banquete, dando instrucciones a Lestrade de que no deje salir a nadie. Eso sí, no falta el "Vatican Cameos" para que Watson se de por enterado de por donde van los tiros.



Mucho más afortunado es el cameo no vaticano de Irene Adler, a la cual Sherlock expulsa de inmediato por no poder perder tiempo con ella en ese momento, dejándonos claro que aunque sigue presente en su cabeza, esta no le nubla la vista a la hora de hacer su trabajo. Simplemente genial. Sherlock no tarda en darse cuenta de que el objetivo es Sholto y, con la ayuda de Archie, se da cuenta de la relación entre el asesinato del guardia real y el crimen que está a punto de cometerse. Una relación forzada que no es nada para lo que viene a continuación.

Sholto se encierra con un arma en su habitación, cuyo número Sherlock no consigue recordar, esperando a enfrentarse con su supuesto asesino. Sherlock, John y Mary intentan convencerle de que salga, cosa que él promete hacer sólo si Sherlock descubre cómo van a matarlo. Y es ahí donde Holmes se da cuenta de que realmente ya ha sido apuñalado por una hoja en la hebilla del cinturón y de que, cuando se quite el cinturón, se abrirá la herida que este ha estado conteniendo y morirá desangrado, de forma similar a como ocurrió con el guardia real. Una deducción tan forzada como poco creíble, pero que Sherlock es capaz de encontrar ante la urgencia de convertirse en la 'reina del drama', como dice Watson, dejando claro que en el caso del guardia no pudo hacerlo por carecer del estímulo de tener la necesidad inmediata.


Una pequeña pausa en la parte 'seria' para ver a Sherlock haciendo pasos de ballet frente a la dama de honor, la cual se lamenta de que Holmes sea "lo que quiera que sea", mientras espera que Lestrade le traiga al fotógrafo John Small (otro personaje del relato original), que resulta ser el asesino, pues su hermano era uno de los soldados fallecidos bajo las órdenes de Sholto.

Mucha gente se ha quejado del exceso de comicidad y de parodia de este episodio, cosa que es cierta pero que no tiene por qué ser mala. Pero, seguramente, el verdadero punto débil de este episodio es precisamente el caso en sí. Las deducciones no hay por donde cogerlas. Lo del cinturón es completamente absurdo. Lo de llegar a la conclusión del que el 'hombre efímero' está en el banquete por lo del apellido tampoco. De hecho, la solución entonces aún cuadra peor porque el fotógrafo es el único "invitado" a una boda que no recibe tarjeta de invitación. En mi opinión si a este episodio se le quita lo de la borrachera y se le retoca adecuadamente el caso y las deducciones para que tengan sentido podría haber sido un episodio redondo. Nunca en los ocho capítulos vistos hasta ahora se ha hecho un capítulo tan de "personajes" como este, por no hablar del recital interpretativo que dan Benedict y Martin. Pero eso no debería ser justificación para que se descuide de esa manera lo que a muchos nos gusta tanto de Sherlock: el hallar una solución lógica. La supuesta solución de este caso ni es lógica ni es solución.


Casi al final del capítulo llegamos al descubrimiento por parte de Sherlock de que Mary está embarazada de tres meses (de ahí el título del episodio). Y ahí puede estar la clave de todo. Me temo que Moffat y Gatiss han pulsado hasta el fondo el botón de la comedia con una clara intención: contrarrestar el sabor amargo que va a dejar el último episodio. Todos sabemos que en el canon Mary desaparece y Watson vuelve con Holmes. No consta que Watson tuviera hijos con ella. Si Mary está de tres meses, es casi seguro que o sufrirá un aborto o morirá, porque no creemos que Moffat y Gatiss vayan a llegar al punto de mostrarnos a Watson cambiando pañales. Aunque después de lo de la borrachera, vete a saber. Hemos gastado ya dos de los tres episodios y aún no sabemos prácticamente nada del verdadero villano de esta temporada, así que está claro que el próximo episodio será el suyo.


Acabamos el episodio descubriendo que Sherlock ha escrito un waltz para John y Mary, y con Sherlock abandonando la fiesta antes de que esta acabe. Sherlock no es Mycroft, ya lo ha dejado claro, pero tampoco es alguien que se pueda poner a bailar en una fiesta. Ni siquiera aunque la dama de honor, por muy atractiva que sea, lo esté deseando. Sherlock abandona la fiesta solo, como siempre, pero sabiendo que, a pesar de todo, tiene grandes amigos.

3 comentarios:

  1. Hola, quisiera saber el nombre de la canción final en inglés que suena cuando Sherlock les dice a John y mary que van a tener un bebe... Hay una canción de fondo de los años 70 masomenos...

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    1. Buenas. La canción es 'December, 1963 (Oh, what a night!)', del grupo 'The Four Seasons'. La puedes escuchar también, versionada, en el musical y la película sobre el grupo: 'The Jersey Boys'. Básicamente, la letra está inspirada en el primer encuentro entre Gaudio, el teclista del grupo, y su esposa.

      https://www.youtube.com/watch?v=liyiT_DGREA

      https://en.wikipedia.org/wiki/December,_1963_(Oh,_What_a_Night)

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